El Valencia Basket retoma la Euroliga tras el parón de selecciones con una visita de máxima exigencia: el Panathinaikos (viernes, 20:15h).
El conjunto taronja, séptimo con un balance de 8-5, buscará un triunfo de prestigio en una de las pistas más temidas del continente y ante un rival que atraviesa su mejor momento de la temporada.
El reto es mayúsculo. El Panathinaikos solo ha perdido un partido como local (ante el Barça, el 3 de octubre) y encadena siete victorias consecutivas, impulsado por su poderío ofensivo: es el mejor ataque de la Euroliga en las últimas siete jornadas, con 90 puntos de media y la eficiencia ofensiva más alta del torneo.
Para Valencia, que llega con las bajas de Xabi López-Arostegui y Braxton Key, el partido es una prueba directa a su seña de identidad reciente: una defensa élite. De hecho, el equipo de Pedro Martínez ha sido el conjunto más eficiente atrás entre las jornadas 7 y 13, obligando a sus rivales a un 47% en tiros y castigando cada pérdida con puntos en transición.
Pero el Panathinaikos exige una versión sobresaliente. Kendrick Nunn, cuarto máximo anotador de la Euroliga (18,5 p.), marca el ritmo exterior junto a Sloukas, Grant y TJ Shorts, uno de los mejores perímetros del campeonato. En el juego interior, Juancho Hernangómez vive su mejor versión reboteadora (7,1 de media), y la llegada de Kenneth Faried ha dado un impulso brutal: el exNBA ha sido MVP de noviembre tras promediar 13,5 puntos, 7,5 rebotes y 2 tapones.
En el banquillo griego, Ataman mantiene esperanzas de recuperar a Cedi Osman y Richaun Holmes, mientras que seguirá sin contar con Lessort.
Pedro Martínez, prudente, apunta al rendimiento por encima del resultado: “Competir 40 minutos, mostrar nuestros valores y hacer el mejor partido posible”.
Será la séptima visita del Valencia Basket al OAKA, donde el balance histórico está igualado (6-6). Si los griegos vencen, encadenarán por primera vez tres victorias seguidas ante los taronja.





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