El Real Madrid convierte una desventaja de 15 puntos en una exhibición de triples ante el Maccabi
Foto: Real Madrid
El conjunto de Pedro Martínez se impuso por 99-113 al Maccabi Tel Aviv en Belgrado después de un complicado comienzo. Los blancos anotaron 21 triples, encontraron en Facundo Campazzo a su principal referente y encadenaron su cuarta victoria consecutiva en la Euroliga para situarse con un balance de 4-3.
El Real Madrid continúa transformando su temporada europea después de un comienzo que había despertado numerosas dudas. El equipo blanco, que perdió sus tres primeros encuentros de la Euroliga, sumó este jueves su cuarta victoria consecutiva al superar por 99-113 al Maccabi Tel Aviv en Belgrado. Lo hizo después de verse quince puntos por debajo durante el segundo cuarto y con una producción ofensiva que terminó desbordando al conjunto israelí.
El encuentro comenzó con un Maccabi mucho más cómodo sobre la pista. Los jugadores de Oded Kattash encontraron ventajas constantes en las situaciones de bloqueo directo, atacaron con facilidad la defensa madridista y cerraron el primer cuarto con una ventaja de 30-23. El problema para los visitantes no estaba tanto en su capacidad para anotar como en las dificultades para contener a un rival que encontraba buenas posiciones de lanzamiento prácticamente en cada posesión.
La situación empeoró durante el segundo periodo. Maccabi amplió su ventaja hasta el 44-29, aprovechando el acierto de sus exteriores y las penetraciones de Jimmy Clark. El Madrid necesitaba modificar el desarrollo del partido antes de que la diferencia resultara demasiado importante, y encontró la respuesta en una mejora defensiva acompañada de un extraordinario acierto desde la línea de tres puntos.
Campazzo cambia el rumbo del encuentro
Facundo Campazzo asumió el protagonismo durante los minutos que precedieron al descanso. El argentino aceleró la circulación del balón, encontró mejores situaciones para sus compañeros y castigó desde el perímetro una defensa israelí que concedía espacios exteriores para proteger la zona. Andrés Feliz y Timothé Luwawu-Cabarrot acompañaron esa reacción, mientras el Madrid comenzaba a reducir las facilidades que había permitido durante el primer cuarto.
Los visitantes firmaron un parcial de 8-22 en los últimos cinco minutos de la primera mitad y llegaron al descanso solamente un punto por debajo (52-51). La diferencia con respecto al comienzo era evidente: el Maccabi ya no encontraba las mismas ventajas ofensivas y el equipo de Pedro Martínez había recuperado la iniciativa.
La transformación continuó después del paso por los vestuarios. El Madrid se puso por delante y comenzó a imponer un ritmo que el conjunto israelí no consiguió sostener. Walter Tavares ganó protagonismo cerca de la canasta, mientras los exteriores blancos mantenían una circulación de balón que encontraba continuamente lanzamientos liberados.
Un nuevo parcial de 0-10 permitió abrir una diferencia importante, que alcanzó los trece puntos con un triple de Alberto Abalde desde la esquina (68-81). Maccabi todavía consiguió reaccionar mediante Bonzie Colson, pero el tercer cuarto terminó con ventaja madridista de 73-81 y la sensación de que el encuentro había cambiado completamente de dueño.
Los triples terminan por desbordar al Maccabi
El último periodo confirmó la superioridad ofensiva del Real Madrid. Lejos de reducir el ritmo para administrar su ventaja, los blancos continuaron atacando con velocidad y compartiendo el balón. Feliz convirtió una acción de cuatro puntos, Chuma Okeke se sumó al acierto exterior y Abalde anotó dos triples consecutivos que terminaron de romper la resistencia israelí.
El Madrid cerró el encuentro con 21 triples convertidos de 40 intentos, un 52,5 % de acierto que explica buena parte de su espectacular remontada. A esa eficacia añadió 23 asistencias y solamente ocho pérdidas, cifras que reflejan la fluidez alcanzada por el ataque madridista durante los últimos veinticinco minutos.
Campazzo fue el máximo anotador de los visitantes con 21 puntos, cinco triples en siete intentos, cinco asistencias y 28 de valoración. Andrés Feliz volvió a ofrecer una actuación destacada con 18 puntos y cuatro asistencias, mientras que Luwawu-Cabarrot y Abalde aportaron quince puntos cada uno. Tavares contribuyó con once puntos, siete rebotes y dos tapones.
En el Maccabi, Jimmy Clark terminó con veinte puntos y Bonzie Colson añadió diecinueve, con pleno de cinco aciertos desde la línea de tres. Sin embargo, la producción ofensiva de ambos no fue suficiente para frenar a un Madrid que encontró soluciones colectivas a medida que avanzaba el encuentro.
De tres derrotas consecutivas a un balance positivo
La victoria tiene una importancia especial por el contexto que rodea al equipo de Pedro Martínez. El Real Madrid comenzó la Euroliga con tres derrotas, pero ha conseguido encadenar cuatro triunfos y situarse por primera vez esta temporada con un balance positivo de cuatro victorias y tres derrotas.
Más allá de los resultados, el cambio también se aprecia en la identidad del equipo. El Madrid ha aumentado su producción ofensiva, está encontrando una mayor variedad de protagonistas y ha demostrado en Belgrado que puede corregir un partido complicado sin renunciar a su propuesta de juego.
El 99-113 ante el Maccabi supone, además, su segunda victoria europea consecutiva a domicilio después del triunfo conseguido en Milán. Un resultado que confirma la recuperación de un equipo que ha pasado de mirar con preocupación la clasificación a comenzar a acercarse a las posiciones importantes de la Euroliga.
