Bertomeu alerta a los clubes de la Euroliga ante la llegada de NBA Europa: el control de su futuro, en juego
El antiguo máximo responsable de la Euroliga cuestiona las condiciones del proyecto impulsado por la NBA y advierte de los riesgos que supondría para los clubes europeos perder capacidad de decisión. La competición norteamericana mantiene su intención de comenzar en octubre de 2027, mientras ambas organizaciones continúan explorando posibles acuerdos.
El futuro del baloncesto europeo atraviesa uno de sus momentos más importantes desde la creación de la Euroliga en el año 2000. La intención de la NBA de poner en marcha una nueva competición continental a partir de octubre de 2027 ha abierto un debate que va mucho más allá de los posibles ingresos económicos. En el centro de la discusión aparece una cuestión fundamental: quién tendrá el control de las decisiones que marcarán el futuro de los principales clubes europeos.
Jordi Bertomeu, máximo responsable de la Euroliga durante más de dos décadas, ha intervenido en ese debate con una advertencia dirigida a las entidades que actualmente gobiernan la competición. En declaraciones a Reuters, el dirigente español ha cuestionado las condiciones de la propuesta presentada por la NBA y ha defendido la importancia de que los clubes mantengan su autonomía.
Los trece clubes accionistas de la Euroliga son actualmente propietarios de la competición y participan directamente en las decisiones relacionadas con su formato, su organización y su modelo económico. Bertomeu considera que esa capacidad de decisión constituye uno de los principales activos del baloncesto europeo y que cualquier acuerdo con la NBA debería garantizar su continuidad.
Una propuesta rechazada, pero con las negociaciones abiertas
El debate se intensificó el pasado 6 de octubre, cuando los clubes accionistas de la Euroliga rechazaron una propuesta de colaboración presentada por la NBA durante una reunión celebrada en Italia. La decisión no supuso una ruptura definitiva entre ambas organizaciones, aunque dejó de manifiesto las diferencias existentes sobre cómo debería organizarse el futuro de la competición.
La NBA mantiene su objetivo de estrenar NBA Europa en octubre de 2027 y considera que su experiencia comercial, su capacidad para atraer inversores y su proyección internacional pueden transformar el mercado europeo. Mark Tatum, comisionado adjunto de la liga norteamericana, ha defendido que el nuevo modelo permitiría alcanzar la rentabilidad en un plazo más corto y ha dejado claro que el proyecto podría seguir adelante incluso sin un acuerdo con la Euroliga.
La organización europea, por su parte, también prepara cambios importantes. Entre sus planes figura ampliar la competición y reforzar la estabilidad económica de sus participantes, con la temporada 2027/28 como uno de los horizontes de su desarrollo. Su consejero delegado, Chus Bueno, ha advertido de que una mayor fragmentación del baloncesto continental podría perjudicar al conjunto del deporte, aunque mantiene abierta la posibilidad de colaborar con la NBA.
La rentabilidad no es la única cuestión
Bertomeu no rechaza la participación de la NBA en el baloncesto europeo. De hecho, considera que su incorporación podría aportar recursos importantes, especialmente en la explotación comercial y en el desarrollo de nuevas infraestructuras deportivas. Su preocupación está relacionada con las condiciones de esa colaboración y con las garantías que recibirían los clubes para conservar su capacidad de decisión.
El antiguo dirigente recuerda que la Euroliga ha cometido errores durante su trayectoria, pero destaca que sus propietarios siempre han tenido la posibilidad de corregirlos y modificar el rumbo de la competición. Bajo un modelo en el que las decisiones fundamentales dependieran de una estructura externa, esa autonomía podría verse reducida.
También cuestiona que las previsiones de mayores ingresos deban considerarse suficientes para justificar un cambio de modelo. Las promesas de crecimiento económico pueden resultar atractivas para los clubes, pero no garantizan por sí solas una mejora de su situación financiera a medio y largo plazo.
La NBA sostiene, por su parte, que los clubes que participen como accionistas también tendrían representación en el gobierno de la nueva competición. Sin embargo, los detalles completos de su propuesta no se han hecho públicos, por lo que todavía no está claro cómo se repartirían las competencias y qué capacidad real de decisión tendría cada participante.
Dos modelos ante un futuro decisivo
La disputa refleja dos maneras diferentes de afrontar el crecimiento del baloncesto europeo. La Euroliga pretende evolucionar desde una estructura controlada por sus clubes, mientras que la NBA busca introducir su experiencia organizativa y comercial para construir una competición con mayor proyección internacional.
Ambas organizaciones coinciden en que existe margen para aumentar los ingresos, atraer nuevas audiencias y mejorar las instalaciones deportivas. Las diferencias aparecen cuando se trata de establecer quién debe dirigir ese crecimiento y bajo qué condiciones deben participar los equipos históricos del continente.
El rechazo de la primera propuesta no cierra necesariamente la puerta a un acuerdo. Los clubes europeos esperan que puedan producirse nuevos contactos y que la NBA presente condiciones diferentes, mientras la Euroliga continúa desarrollando sus propios planes de expansión.
Con octubre de 2027 cada vez más cerca, las decisiones que se adopten durante los próximos meses pueden modificar profundamente el panorama continental. Bertomeu ha situado el debate en una cuestión que considera esencial: el crecimiento económico resulta importante, pero también lo es que los clubes conserven la capacidad de decidir qué competición quieren construir.
